En el corazón de Sudán, una sombra se cierne sobre el estado de Gezira. Una asociación civil ha alzado su voz para revelar algo que nos debería indignar a todos: cerca de 900 violaciones, y entre ellas, un horror aún mayor, las sufridas por 112 menores. Este oscuro capítulo ocurrió mientras las temidas Fuerzas de Apoyo Rápido mantenían su control en la región, antes de ser finalmente echadas por el Ejército sudanés a principios de 2025.
La Conferencia de Gezira, formada por valientes miembros de la sociedad civil tras la invasión paramilitar, ha documentado cada uno de estos casos. Su secretario general, Mahmud al Mubarak, compartió con ‘Sudan Tribune’ que estas atrocidades no solo ocurrieron en un rincón aislado; afectaron a comunidades enteras en el este, oeste y norte del estado. De esos terribles 890 casos denunciados, 135 resultaron en embarazos no deseados, otra trágica consecuencia del abuso.
Y no podemos olvidar el sufrimiento físico y emocional. Algunos sobrevivientes necesitaban atención médica urgente; 18 menores fueron llevados a Puerto Sudán, donde se encuentra la base del Ejército. La historia detrás de estos números es desgarradora y nos interpela a todos: ¿cómo hemos llegado a permitir que esto suceda?