Los representantes de los empresarios en España han manifestado su rechazo a la propuesta del Gobierno de reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Esta postura fue expuesta durante un encuentro con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en un desayuno informativo realizado en Madrid. Los líderes empresariales, encabezados por Antonio Garamendi, presidente de CEOE, y Lorenzo Amor, presidente de ATA, han afirmado que llevarán su desacuerdo directamente al Congreso de los Diputados, donde planean hacer presión sobre los partidos políticos cuando la norma comience su trámite parlamentario.
Contrapunto a la reducción de jornada
Durante este evento, que tuvo lugar días antes de que la ministra presentara oficialmente la propuesta en el Consejo de Ministros, ambos líderes manifestaron sus preocupaciones acerca de las implicaciones que tendría esta medida para el empleo. Garamendi destacó que “defenderemos nuestras posturas” ante los legisladores, asegurando que no es viable que los autónomos contraten más personal como respuesta al recorte horario. Lorenzo Amor hizo hincapié en que “ningún empresario va a contratar a un solo trabajador para compensar el recorte de la jornada”. Esta afirmación resalta la preocupación de los empresarios sobre los efectos económicos que podría tener la implementación de la nueva legislación.
A pesar de su oposición frontal, Amor también expresó que estaban dispuestos a considerar una reducción de jornada, pero bajo un enfoque diferente: “de forma bilateral con los sindicatos y en un marco temporal de tres a cinco años”. Este modelo, según él, permitiría una negociación colectiva más efectiva y evitaría un enfoque legislativo impulsado por el Gobierno, el cual, según los empresarios, se ha caracterizado más por la falta de diálogo que por la colaboración.
El presidente de la CEOE criticó la forma en que se ha llevado a cabo el proceso de negociación, mencionando que el diálogo ha sido un “monólogo social” por parte del Ministerio de Trabajo. Ambos líderes coincidieron en que la reducción de jornada debería ser el resultado de un acuerdo consensuado y no impuesto. Estas observaciones se realizaron en un contexto donde el Gobierno había inicialmente buscado avanzar mediante la negociación bipartita, pero luego optó por un modelo tripartito debido a la falta de avances.
Mirando hacia el futuro, Lorenzo Amor se prepara para las elecciones de reelección al frente de la ATA, que se llevarán a cabo el 3 de marzo. En este sentido, ha manifestado su intención de luchar por reformas que beneficien a los autónomos, como la mejora de la prestación por cese de actividad y la implementación de un IVA franquiciado, que simplifique las cargas administrativas a este colectivo. La oposición a la propuesta de reducción de la jornada laboral se ve así como una de las prioridades entre los empresarios, quienes siguen abogando por un diálogo social más efectivo y participativo.