En una sociedad donde a menudo se señala a las víctimas antes que a sus acosadores, Victoria Luengo emerge como una figura decidida y reflexiva. Esta actriz, que ha recorrido un camino lleno de esfuerzo desde los 15 años, regresa al cine con la película El ser querido, bajo la dirección de Rodrigo Sorogoyen. En este drama familiar, Luengo interpreta a la hija de un cineasta ausente, interpretado por Javier Bardem, ofreciendo una mirada profunda sobre las heridas familiares y los silencios que persisten en nuestra industria.
Un viaje sincero hacia la verdad
No ha sido un golpe de suerte lo que ha llevado a Victoria a donde está hoy. Su trayectoria se asemeja más a una maratón; ha dado pasos firmes pero lentos. Tras su papel revelador en Antidisturbios, su nombre resonó con fuerza, llevándola incluso a ganar un Ondas. Pero, sorprendentemente, ella sigue manteniendo los pies en la tierra: “Trato de no darme demasiada importancia”, comenta con modestia.
La experiencia de rodar El ser querido, donde tuvo su primer encuentro con Bardem frente a las cámaras tras meses sin verse, fue liberadora para ella. “Me olvidé de que estaba grabando una película”, dice emocionada. Fue un momento único y espontáneo que permitió a Luengo mostrar toda su vulnerabilidad.
A través del diálogo personal que surgió durante el desarrollo del guion junto a Sorogoyen y Peña, Luengo pudo explorar temas íntimos relacionados con su propia vida: “No es una película basada en mi vida, pero siempre intento comprender la herida de mis personajes”. Para ella, poder expresar esas emociones era como recibir un regalo invaluable.
A pesar de los avances en la industria cinematográfica respecto al acoso y otros problemas graves, Victoria señala que aún queda mucho por hacer. “Vivimos en una sociedad que sigue señalando a las víctimas”, afirma contundente. Y tiene razón; cada vez que alguien se atreve a hablar sobre acosos sufridos, parece que el mundo se vuelve en su contra.
No obstante, es optimista respecto al futuro: “Las mujeres estamos mejor ahora que hace unos años”. Sin embargo, también cuestiona si ese cambio se debe realmente al progreso o simplemente al privilegio adquirido por algunas actrices como ella.
El ser querido, además de tratar temas tan complejos como el desamparo familiar y socialmente olvidado del Sáhara, invita al espectador a reflexionar sobre lo vivido y lo oculto. ¿Estamos dispuestos a mirar hacia atrás y asumir nuestra parte? Para Victoria eso es fundamental: “Espero que el cine ayude a hacernos preguntas importantes”. Así es como esta artista no solo actúa; también provoca diálogos necesarios entre todos nosotros.

