La comunidad artística de Mallorca se viste de luto tras la pérdida de Lourdes Sampol, una figura entrañable y vital en el mundo del arte. Nacida en Valldemossa en 1950, Lourdes nos dejó el pasado sábado, y con ella se apaga una luz que iluminó no solo las galerías, sino también los corazones de aquellos que tuvieron la suerte de conocerla.
A lo largo de su carrera, desde mediados de los años 70, Lourdes llevó su arte más allá de nuestras fronteras; sus exposiciones han brillado en lugares tan diversos como Barcelona, Venecia y Atenas. En Palma, su obra encontró espacio en renombradas galerías como Pelaires o la Fundació Pilar i Joan Miró. Pero no era solo una talentosa pintora; era una auténtica activista cultural. Desde 1981 formó parte del grupo fundador del Festival Chopin en Valldemossa, donde dirigió muestras anuales que dejaron huella en todos nosotros.
Un legado imborrable
L’Associació Festivals Chopin ha compartido un emotivo comunicado recordando a nuestra querida amiga: “¡La recordaremos siempre!”. Y es que cada pincelada de Lourdes fue un grito por la cultura y la creatividad. Estudió pintura y escultura en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y vivió temporadas en Italia, lo cual enriqueció aún más su visión artística. Impulsó proyectos únicos junto a otros artistas destacados como Albert Ràfols-Casamada. Su exposición ‘Tatuaje’ sigue viva entre quienes tuvimos la fortuna de verla.
No solo perdemos a una artista; hemos perdido a una amiga, a una mujer que luchaba por dar voz a otros mediante su trabajo. Hoy nos queda recordar su pasión y todo lo que aportó al panorama artístico local e internacional. Con cada recuerdo suyo, seguimos construyendo el legado que ella nos dejó.

