La música ha perdido a una de sus grandes figuras: Joan Roca, bajista del célebre grupo Antònia Font, ha fallecido esta madrugada tras lidiar con una larga enfermedad. Nacido en Son Sardina en 1972, este hombre multifacético no solo dejó huella en la música, sino también en la vida de quienes le rodeaban.
Joan se unió a Antònia Font para grabar su segundo disco, A Rússia, ocupando el lugar de Pere Estarellas y convirtiéndose rápidamente en parte esencial de esa mítica banda que llenó de melodías Mallorca. Desde sus inicios musicales con Herbes Dolces hasta su participación en proyectos como Geometrical Sardine y U Jazz Quartet, su versatilidad era admirable. Y es que su pasión por el contrabajo lo llevó a tocar incluso con la Orquestra Simfònica de Balears.
Un legado lleno de amor y creatividad
Pero Joan no solo era un músico talentoso; también era un biólogo comprometido y un amante del deporte, especialmente del piragüismo. Su vida fue un ejemplo perfecto de cómo combinar la música con su trabajo al frente de una empresa paisajística que él mismo fundó. Y aunque la tristeza envuelve a amigos y colegas ante esta pérdida irreparable, todos coinciden en que su espíritu creativo siempre estará presente.
Casado y padre de dos hijas, Joan deja atrás un legado imborrable. Su partida ha calado hondo entre aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo o disfrutar de su música. La comunidad musical llora hoy a uno de los grandes que nos acompañó con sus notas durante tantos años.

