La magia de Ossifar se ha vuelto a sentir en Palma, y no hay quien lo pueda negar. En una noche que muchos ya han catalogado como para recordar toda la vida, el grupo liderado por Llàtzer Méndez y Luis Arboledas deslumbró a más de 7.000 personas en Son Fusteret. Todo comenzó alrededor de las diez de la noche, cuando sonó Catalina, una canción que evoca recuerdos del Dique del Oeste, donde Biel Mesquida también dejó su huella. Aquellas dos mujeres latinas que paseaban en patinete eléctrico se detuvieron ante el ritmo contagioso y acabaron moviéndose al compás de la música.
Una despedida llena de energía
No es la primera vez que Ossifar hace vibrar a sus seguidores; ya lo hizo el verano pasado en Inca, donde reventaron el Quarter General Luque con un despliegue de alegría que pocos han podido igualar. Y esta vez no fue diferente. La fiesta fue tal, que incluso los asistentes no podían evitar perderse en sus recuerdos y emociones mientras coreaban cada letra hasta quedar afónicos.
El ambiente era electrizante, marcado por risas y buena comida; hamburguesas y pizzas eran el acompañamiento perfecto para un espectáculo que prometía ser épico. Desde la primera nota, con ese famoso Da-li cebes!, Ossifar demostró su esencia: un grupo divertido y querido por todos. Con camisetas coloridas y un aire desenfadado, Luis y Llàtzer fueron desgranando uno tras otro los éxitos del repertorio: desde Restreñimiento de amor hasta esa versión actualizada de Telefòname.
Aunque hubo nostalgia al recordar a Biel Mesquida y otros miembros perdidos del equipo, la energía del público lo llenaba todo. Familias enteras disfrutaron juntos; desde pequeños hasta abuelos revivieron momentos únicos bajo el mismo techo. Gorras con mensajes como ‘Piensas Ossifar’ adornaban las cabezas de aquellos fieles seguidores venidos de toda Mallorca.
Los bises llegaron con fuerza; canciones como No magrada es reguetón, seguida del emotivo Pasodoble de amor, cerraron una velada mágica entre aplausos ensordecedores. Sin duda, esta noche quedará grabada para siempre en los corazones mallorquines.

