En el corazón de Barcelona, un despliegue de color y cultura tomó vida durante la actuación de Gorillaz en el Primavera Sound. La banda virtual, encabezada por Damon Albarn y el artista visual Jamie Hewlett, presentó su noveno álbum, ‘The Mountain’, sumergiéndonos en un viaje musical que danza entre la pérdida y la esperanza. Desde el primer acorde, con melodías folclóricas que resonaban gracias a la flauta y el sitar, nos transportaron a un mundo donde cada nota cuenta una historia.
Una experiencia musical inolvidable
Lo que comenzó como un experimento para Albarn ha evolucionado en una fuerza imparable. Con temas que reflejan influencias indias y conceptos profundos como el Samsara, Gorillaz nos invita a reflexionar sobre la vida, la muerte y todo lo que hay entre medio. Y cómo lo lograron: tras abrir con su tema insignia, pasamos sin tregua del eufórico ‘art-pop’ de ‘The Happy Dictator’ a las suaves notas soul de ‘El Mañana’. Pero no se detuvieron ahí; también nos ofrecieron momentos electrizantes junto al rapero Yasiin Bey, conocido anteriormente como Mos Def.
A medida que avanzaba el concierto, la energía seguía subiendo. Cada invitado se sumaba al espectáculo: desde Kara Jackson, hasta la poderosa voz de Asha Bhosle, rescatada del pasado para rendir homenaje con imágenes conmovedoras. A pesar de algunas diferencias pasadas entre Albarn y Hewlett sobre el papel de las animaciones, esta vez los personajes virtuales fueron fundamentales para crear una atmósfera mágica.
Al final, mientras sonaban clásicos como ‘Clint Eastwood’, quedó claro que Gorillaz sabe cómo dejar huella. El público abandonó el recinto con sonrisas brillantes y corazones ligeros. Porque sí, hubo tristeza, pero era una tristeza luminosa; una celebración de lo perdido pero también del legado eterno que continúa vivo.

