En el corazón de Palma, la Fundación March se viste de gala para recordar a una auténtica leyenda del arte moderno: Yves Klein. Desde el 2 de junio y hasta el 26 de septiembre, la exposición titulada Yves Klein: un poco de infinito, reúne una veintena de obras que reflejan la genialidad del creador del famoso azul klein. Este color, hipnótico y vibrante, es solo una muestra del legado que dejó un artista cuya vida fue tan breve como intensa.
Un viaje por el infinito azul
Pablo Pérez dOrs, director del Museu Fundación Juan March, y Manuel Fontán del Junco, director de Museos y Exposiciones, han sido los encargados de dar la bienvenida a esta muestra. En palabras de Pérez dOrs, “la visita no solo permite admirar sus monocromos o las icónicas antropometrías realizadas con modelos pintadas en ese característico azul; también es un viaje a su relación con España”. Un país donde vivió dos veces en los años 50 y donde se vio influenciado por el jazz y la filosofía zen.
Aunque algunos puedan pensar que la exposición es pequeña en comparación con otras grandes retrospectivas, lo cierto es que cada obra está cargada de significado. Se pueden ver desde pequeñas esculturas hasta esa peculiar piscina llena del azul klein. “Klein entendía su arte como algo inmaterial”, señala Fontán del Junco. “El color no era solo algo que usaba para rellenar formas; era una experiencia sensorial que nos rodea”.
Klein llegó a Madrid en 1951 como profesor de judo, pero rápidamente comenzó a soñar con ser artista. ¿Quién diría que ese chico apasionado se convertiría en un referente mundial? La historia cuenta que empezó creando obras antes incluso de haberlas pintado realmente. Un catálogo titulado Yves Peintures, exhibido en esta exposición, fue su declaración de intenciones.
No podemos olvidar cómo este artista logró atraer la atención sobre lo efímero al vaciar galerías enteras para hablar sobre el vacío mismo. Su capacidad para deslumbrar al mundo del arte desde tan joven es impresionante. Con actuaciones musicales incluidas en la inauguración, recordamos cómo Klein siempre buscó conectar diferentes disciplinas artísticas.
Así que si tienes la oportunidad, no te pierdas esta experiencia única en Palma; es más que una simple exposición: es una invitación a explorar lo desconocido a través del arte.

