Hoy nos ha dejado un grande de la lengua española, José Manuel Blecua Perdices, quien partió a los 86 años. Este filólogo aragonés, nacido en Zaragoza en 1939, fue más que un académico; fue un apasionado defensor del español y su rica historia.
Blecua no solo ocupó el sillón h de la Real Academia Española desde 2006, sino que también se convirtió en su director entre 2011 y 2014. Su amor por la gramática y la crítica textual lo llevó a dirigir proyectos fundamentales para la institución, contribuyendo significativamente al diccionario y la gramática de la RAE. Venía de una familia donde el amor por las letras era casi un legado: su padre, José Manuel Blecua Teijeiro, y su hermano Alberto, también dejaron huella en el mundo de la filología.
Un defensor incansable del Quijote
Además de sus logros académicos, Blecua fue director académico del Instituto Cervantes y jugó un papel crucial en las celebraciones del IV Centenario del ‘Quijote’. Defendía con pasión una lectura rigurosa de este clásico literario, convencido de que es esencial entender nuestras raíces para valorar nuestro idioma.
No solo fue galardonado con la Medalla de Oro de Zaragoza y el Premio de las Letras Aragonesas, sino que dejó una profunda impronta en todos aquellos que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino. Su legado perdurará entre nosotros; no solo como un académico destacado, sino como alguien que amaba nuestra lengua por encima de todo.

