El mundo literario se viste de luto tras la pérdida del escritor Cees Nooteboom, quien nos dejó a los 92 años en su amada Menorca. Este autor holandés, conocido por su habilidad para mezclar poesía y relatos de viaje, había sido un eterno candidato al Nobel que nunca llegó, pero cuya huella permanecerá imborrable en nuestras letras. Títulos como ‘Rituales’, ‘El desvío a Santiago’ y ‘Noticias de Berlín’ son solo una pequeña muestra de su vasta obra.
Nooteboom solía decir: «Mi vida es poesía. Y viajes.» Un espíritu errante que lo llevó a recorrer Europa haciendo autostop desde joven, dejando atrás una infancia marcada por las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial. Con el paso del tiempo, se convirtió en un cronista incansable de nuestro continente, narrando desde la invasión soviética en Budapest hasta las revueltas estudiantiles de mayo del 68.
Un legado inmenso
A través de sus páginas, nos ofreció una mirada única sobre la vida y sus complicaciones. Juan Villoro, uno de sus colegas más cercanos, decía que si “la perplejidad fuera un oficio”, Nooteboom sería “el mayor profesional del gremio”. Y es que con cada libro, este autor logró conectar con nosotros desde su propia incertidumbre viajera.
A lo largo de su carrera cosechó premios y reconocimientos como el Premio Formentor de las Letras y fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Freie Universität de Berlín. En obras como ‘Tumbas’, dedicó sentidas líneas a aquellos que habían dejado huella en su vida y exploró su amor por España en ‘El desvío a Santiago’. Sin duda alguna, un maestro que hizo bandera de la poesía como el verdadero prodigio de nuestra existencia.
Cees Nooteboom ya no está entre nosotros físicamente, pero su espíritu aventurero y sus letras seguirán inspirándonos siempre. Su legado es un recordatorio constante: hay mucho más allá del lugar donde creemos pertenecer.

