Imagina la escena: el Royal Albert Hall de Londres, un lugar que ha visto tantas historias a lo largo del tiempo. Era 1950 y sobre ese emblemático escenario se alzaba la Orquesta Philharmonia, bajo la batuta del legendario Wilhelm Furtwängler. A su lado, brillando con luz propia, estaba Kirsten Flagstad, una soprano noruega cuya voz todavía resuena en nuestra memoria. Aquella noche se interpretaron las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss: Frühlíng, September, Beim Schlafengehen y Im Abendrot. Cada una de ellas era un auténtico deleite.
No podemos olvidar que Strauss no pudo disfrutar de esa velada; había fallecido el año anterior. Este septiembre marca los setenta y cinco años desde aquella actuación y también el recuerdo del maestro que nos dejó demasiado pronto. En su obra, Flagstad cantó versos de Hermann Hesse que hablan sobre el paso del tiempo y la belleza efímera: «El jardín se marchita, el frío de la lluvia cae lentamente…» Poesía pura que envuelve al oyente.
Un homenaje a través de la música
Cincuenta años después aún podemos sentir cómo esas melodías nos tocan el alma. Así que mi recomendación para este mes es clara: escuchemos esas cuatro joyas musicales. Hay versiones para todos los gustos gracias a las grandes sopranos que han grabado estas obras maestras.
Aprovecho también para sugerirles ver la película The Year of Living Dangerously, dirigida por Peter Weir, donde Mel Gibson y Sigourney Weaver nos transportan a otro mundo. La banda sonora incluye Beim Schlafengehen, interpretada por Kiri Te Kanawa junto a la London Symphony Orchestra; una combinación perfecta que hace justicia al legado musical de Strauss.

