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La búsqueda de Mario Vargas Llosa por un hogar en Mallorca

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Mario Vargas Llosa, el célebre escritor peruano y Premio Nobel de Literatura, se sintió profundamente atraído por la magia de Mallorca. En especial, las montañas de Deià despertaban en él una fascinación singular, como si los ecos de Robert Graves, Borges y Cortázar aún resonaran entre sus paisajes. En 1972, el hotel Formentor fue testigo del nacimiento de una de sus obras más emblemáticas: Pantaleón y las visitadoras. Pero su amor por la isla no se detuvo ahí; a principios de los noventa, Vargas Llosa soñaba con establecer allí su residencia definitiva.

Una mudanza llena de obstáculos

Acompañado por su segunda esposa Patricia y su inquebrantable agente literaria Carmen Balcells, quien era casi una leyenda en el mundo editorial, se embarcó en esta aventura. Balcells no solo estaba lista para ayudarle con la búsqueda inmobiliaria; también asumió el papel de coordinadora logística para trasladar su monumental biblioteca a la isla. Sin embargo, este traslado no sería sencillo. La cantidad de libros que deseaba llevar superaba los miles; eran decenas de miles.

A medida que se difundía el interés del famoso autor en asentarse en Deià, surgieron complicaciones imprevistas. Las gestiones con el Govern resultaron infructuosas debido a un obstáculo lingüístico: el gabinete más nacionalista que había tenido Baleares no parecía estar dispuesto a apoyar la llegada de un escritor cuya obra estaba escrita en castellano. “¿Por qué?”, preguntó Balcells ante las dudas sobre si realmente había casas disponibles para Vargas Llosa.

No obstante, este tropiezo político no empañó el cariño que sentía por Mallorca. A pesar de no conseguir establecerse permanentemente allí, volvió muchas veces después; ya fuera navegando en yate o participando en homenajes como aquel celebrado en Formentor en 2010.

A lo largo del tiempo, aunque su sueño mallorquín quedó frustrado, Vargas Llosa siempre mantuvo viva esa conexión especial con la isla que tanto le había inspirado. Un recordatorio constante del poder que tiene un lugar para influir profundamente en un artista y su obra.

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