Era un 18 de febrero de 2020 cuando un joven Carlos Alcaraz, con solo 16 años, se alzaba victorioso en el torneo de Río de Janeiro, marcando así su primer triunfo ATP. Aquella noche mágica, tras una batalla épica contra Albert Ramos, que se extendió a lo largo de tres horas y media, el murciano selló su nombre en la historia del tenis español. Con el marcador a su favor: 7-6(2), 4-6 y 7-6(2), comenzó un camino que hoy parece sacado de un cuento.
Un sueño hecho realidad
“Voy a recordar Río toda la vida”, decía Carlos mientras rememoraba aquel momento histórico. Pocos pueden decir que han comenzado tan pronto a dejar huella en el circuito. En ese instante, se convirtió en el décimo jugador más joven en lograr una victoria ATP desde 1990, algo que no pasó desapercibido para nadie. Acompañado por su entrenador Juan Carlos Ferrero y su agente Albert Molina, la emoción era palpable. Antonio Martínez Cascales también estaba allí, recordando cómo Carlos había mantenido la compostura ante un rival experimentado como Ramos.
Aquel día no solo ganó un partido; empezó a construir un legado. Con cada victoria posterior y cada título ganado —que hoy suma ya diecisiete— Alcaraz ha demostrado que todo lo vivido desde entonces ha sido un verdadero sueño hecho realidad. “He conseguido mi meta de ser número uno y ganar títulos de ‘Grand Slam’”, confesó emocionado. Su recorrido es inspirador y nos recuerda que con dedicación y pasión, los sueños sí se cumplen.