La historia del Real Mallorca en este arranque de Liga está marcada por la confusión y las dudas. Y uno de los protagonistas más destacados de este drama es Zito Luvumbo. El angoleño, que deslumbró durante la pretemporada con su fútbol eléctrico y sus cuatro goles, ahora parece haber perdido el rumbo. ¿Qué ha pasado con ese jugador que nos hizo soñar? En el último partido contra el Granada, su rendimiento fue errático, como si hubiera olvidado cómo tomar decisiones clave.
El peso de las expectativas
Luvumbo llegó a ser considerado una joya dentro del equipo. Sus grandes actuaciones en amistosos, sobre todo frente al PSG en el Trofeu Ciutat de Palma, nos llenaron de esperanza. Pero hoy, tras un inicio incierto en la Liga, las críticas no tardan en llegar y muchos se preguntan qué le ocurre al delantero. Su salario elevado también juega un papel aquí; no solo se espera que brille, sino que lidere cuando las cosas se ponen difíciles.
Las jugadas fallidas ante el Granada son un claro ejemplo de su falta de claridad mental. Tuvo dos ocasiones doradas para cambiar el rumbo del partido: en una decidió centrar cuando tenía la puerta a su disposición; en otra prefirió pasar a un compañero marcado mientras tenía a Pablo Torre completamente solo. En ambos casos, las oportunidades volaron y con ellas cualquier atisbo de esperanza.
Aunque ante el Valladolid su actuación pasó algo desapercibida gracias a la victoria del equipo, ahora todos miran a Luvumbo esperando ver ese destello brillante del jugador que asombró en pretemporada. La derrota contra el Granada ha dejado claro que necesita mejorar urgentemente si quiere mantener su lugar y ayudar al equipo a cumplir con esa meta tan ambiciosa: el ascenso a Primera División.
A pesar de todo esto, hay algo indiscutible: Luvumbo sigue intentando. Su insistencia es admirable; encara rivales y busca jugadas ofensivas sin rendirse. Pero esta actitud por sí sola no basta para salvarlo ni para salvar al Mallorca. Es hora de dar un golpe sobre la mesa y recuperar esa esencia que tanto necesitamos.

