El Mallorca, bajo la dirección de Luis García, ha dejado una huella imborrable en Marbella. Con una victoria clara ante el Al Ittihad, los bermellones han demostrado que están hechos de otra pasta. Un 4-2 que no solo refleja el marcador, sino también el buen fútbol que han desplegado sobre el césped. Los goles de Torre, Darder, Abou y Luvumbo, este último en estado de gracia, han sido la guinda del pastel.
Un equipo valiente y decidido
No hay duda: este equipo ha sido el reflejo de lo que busca su entrenador asturiano. Valientes e intensos en cada jugada, han sabido hacerse notar y dejar claro que tienen hambre de más. Esta victoria es un paso más en su camino hacia grandes cosas. ¿Acaso no es emocionante ver cómo crece este Mallorca? Así da gusto seguirles la pista.

