Las cosas en el mundo del fútbol nunca son tan sencillas como parecen. El Mallorca tiene los ojos puestos en Josep Cerdà, un delantero pollencí que ha brillado con luz propia en su paso por el Andorra. Sin embargo, las negociaciones no están fluyendo como uno esperaría. La razón principal es clara: tres millones de euros.
El club presidido por Gerard Piqué ha tasado al jugador a esta cifra, una cantidad que la entidad bermellona considera desorbitada. En Son Moix, hay una sensación de que este precio es más bien un obstáculo que una oportunidad y, con un contrato que finaliza en 2027, los bermellones saben que pueden esperar.
La calma antes de la tormenta
A pesar de la presión del mercado, la dirección deportiva liderada por Pablo Ortells se mantiene firme. “No vamos a tirar el dinero”, parece ser su mantra. Y claro, es lógico pensar así cuando Cerdà podría negociar libremente con otros clubes desde enero. Además, aunque su deseo de volver a casa juega a favor del Mallorca, los 10 goles y 3 asistencias que firmó la pasada temporada han despertado la atención de varios equipos, incluido el Girona.
Cerdà ha demostrado ser un activo valioso y eso se nota. Después de ser elegido mejor jugador del mes en abril tras marcar cinco tantos, está claro que tiene mucho potencial. Pero aquí entra la realidad: ¿vale realmente lo que piden? Con nuevas incorporaciones como Adri Fuentes, Luvumbo y Antoniu Roca, el equipo no siente prisa por cerrar este fichaje a cualquier precio.
No obstante, todos sabemos cómo funciona esto; al final todo puede cambiar en cuestión de días o incluso horas. Así que estaremos atentos porque esto apenas comienza y cada decisión cuenta.

