La pretemporada del RCD Mallorca ha dado comienzo en Son Bibiloni, y lo ha hecho con un ambiente de expectación y cierta incertidumbre. A solo 15 jugadores del primer equipo se les han sumado ocho del filial, mientras que Adri Fuentes es la única novedad en esta plantilla que todavía está en construcción. El sol vuelve a brillar sobre el campo, pero tras el descenso a Segunda División, la sombra de la última temporada sigue presente.
Un nuevo amanecer para el Mallorca
Han pasado 46 días desde que los jugadores no compartían terreno de juego. La última vez fue una noche aciaga del 23 de mayo en Son Moix, donde el doloroso descenso dejó cicatrices profundas en todos los corazones mallorquinistas. Pero hoy es un nuevo día, y aunque las cosas han cambiado drásticamente —con diez futbolistas fuera y un técnico que desapareció antes de tiempo—, Luis García se presenta como la luz al final del túnel.
El exjugador bermellón ha sido el primero en salir al césped junto a su cuerpo técnico. Su llegada ha generado algo de optimismo entre los aficionados; sus palabras durante la presentación fueron como un aire fresco en medio de tanto desconcierto. “Recuperar la confianza”, dice él mismo, será su misión primordial no solo con los jugadores sino también con la afición que ha sufrido tanto.
A pesar de las ausencias notables —como Pichu Cuéllar o algunos mundialistas— y la escasez de fichajes hasta ahora, el primer entrenamiento comenzó con energía. Con rondos y ejercicios para circular el balón bajo el calor agobiante, Luis mostró su carácter activo corrigiendo constantemente a sus futbolistas. Sin duda hay mucho trabajo por delante: apenas queda poco más de un mes para comenzar LaLiga.
A medida que se van definiendo las piezas necesarias para completar este rompecabezas llamado plantilla, todos nos preguntamos qué rumbo tomará este nuevo proyecto liderado por García. La esperanza no se pierde; después de todo, cada inicio tiene su propio encanto y promesas que cumplir.

