Dominik Greif, el exguardameta del Mallorca, sigue sintiendo en su corazón el dolor del reciente descenso de su antiguo equipo. Desde Francia, donde ahora defiende la portería del Olympique Lyonnais, este eslovaco recuerda con nostalgia aquellos días en los que fue parte fundamental de un equipo que soñó con Europa y llegó a la final de la Copa del Rey en 2024. Sin embargo, nunca imaginó que esta temporada terminaría con un desenlace tan amargo.
Un desenlace inesperado
En una entrevista con Diario de Mallorca, Greif confesó: «Es doloroso y me da pena». A pesar de haber seguido los partidos desde la distancia y mantener relaciones cercanas con algunos jugadores, no podía prever lo que estaba por venir. «Ya desde la segunda parte de la temporada pasada notaba malas sensaciones, pero jamás pensé que perderían la categoría», afirma.
La vida en Lyon le ha tratado bien; dice estar feliz y satisfecho tanto dentro como fuera del campo. Pero cuando se habla del Mallorca, su tono cambia. Lo vivido por el club le afecta profundamente. «No quiero que nadie pase por algo así», expresa mientras recuerda momentos difíciles para todos los aficionados.
Greif también aborda las críticas hacia Jagoba Arrasate, el entrenador, a quien defiende sin dudar: «Lógicamente yo solo puedo decir cosas buenas del míster». Para él, Jagoba fue clave en su carrera tras tres años sin jugar. Y aunque muchos pidieron cambios durante la turbulenta temporada, él sostiene: «No creo que tuviesen una plantilla peor que otras temporadas».
El ambiente durante la pretemporada parecía prometedor; nadie presagiaba lo complicado que sería el camino más adelante. Y cuando se habla de Dani Rodríguez y su comunicado tras el descenso, Greif siente tristeza por cómo se han dado las cosas: «Es una pena salir así».
A medida que desmenuza estos recuerdos entre risas y nostalgia, queda claro que Dominik Greif no solo dejó huella en el terreno de juego sino también en los corazones de quienes vivieron junto a él esos momentos mágicos en el Mallorca.

