El Real Mallorca se encuentra en una situación complicada, casi a la deriva cuando juega fuera de su hogar. Con solo una victoria y tres empates en dieciséis partidos, los bermellones han hecho del desplazamiento un verdadero calvario. Este año, son el peor visitante de La Liga, algo que ni ellos se esperaban tras una temporada que prometía más.
Afrontando un reto titánico
La derrota del Elche en el Carlos Tartiere ha dejado claro que la situación es crítica: con seis puntos en total fuera de casa, el equipo está reviviendo los peores momentos de la campaña 2019/20. Y lo más preocupante es que les quedan cinco partidos por jugar, de los cuales tres serán lejos de Son Moix. Girona, Getafe y Levante esperan ansiosos a un equipo que debe mostrar otra cara si quiere salir del atolladero.
A pesar de todo, hay pequeñas luces en medio de esta tormenta. En este 2026, el Mallorca solo ha logrado sumar un punto jugando como visitante; sin embargo, han demostrado ser capaces de adelantarse en el marcador varias veces bajo la dirección del nuevo técnico Martín Demichelis. Pero no todo ha sido positivo: su tendencia a renunciar a su identidad al verse arriba en el marcador ha costado caro.
No podemos olvidar que Girona y Levante tampoco están brillando como locales esta temporada. Con números irregulares y una presión palpable sobre sus espaldas, estos equipos son vulnerables. Así que quizás haya esperanza para los bermellones si logran sacar algo positivo en sus próximos encuentros.
En definitiva, el Mallorca tiene ante sí una misión crucial: revertir esta tendencia negativa y hacer frente a sus rivales directos con valentía e inteligencia. Las estadísticas no mienten; será complicado mantener la categoría con números tan pobres como visitantes. Sin embargo, mientras haya vida hay esperanza.

