Martín Demichelis tiene claro que el futuro del Mallorca no se juega en los números, sino en el corazón. En la rueda de prensa previa al crucial partido contra el Alavés, el técnico argentino dejó claro su mensaje: «Me importa mucho el Mallorca y después las matemáticas dirán». No hay tiempo para cálculos complicados, solo hay que salir a ganar.
Una lucha intensa y personal
La presión está en el aire, y todos lo saben. Con la lucha por la permanencia cada vez más apretada tras los resultados de sus rivales directos, Demichelis enfatiza que deben centrarse en lo que pueden controlar. La misión es clara: dar un golpe sobre la mesa en Mendizorroza, un campo donde hasta ahora solo han conseguido sumar seis puntos. «Es una tarea pendiente en lo personal», confiesa, recordando sus escasas salidas como visitante. Él cree firmemente que ya han demostrado ser capaces de adelantarse en los partidos anteriores; ahora necesitan mantener ese impulso.
El equipo dirigido por Quique Sánchez Flores ha cambiado de aires y se ha mostrado muy sólido. Pero eso no asusta a Demichelis: «Va a ser un partido igualado, una linda batalla». Se nota su entusiasmo cuando habla del rival; reconoce su capacidad para presionar durante los últimos minutos y sabe que su propio equipo debe estar preparado para corresponder.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Luvumbo sigue fuera de juego y Kumbulla también se queda atrás por molestias físicas. Demichelis prefiere no arriesgarse con jugadores aún recuperándose de lesiones. Al respecto dice: «Está cerca pero era tomar demasiado riesgo». Aunque lamenta las ausencias, resalta el compromiso del equipo mostrando cómo Luvumbo viajará con ellos a pesar de no poder jugar.
Al final del día, todos están alineados hacia un mismo objetivo: luchar juntos por la salvación del Mallorca mientras aprenden a dejar las preocupaciones externas fuera del campo.

