¿Quién iba a imaginar que Zito Luvumbo, un nombre casi olvidado en Mallorca hasta hace poco, se convertiría en el héroe inesperado del partido contra el Real Madrid? En enero, su llegada generaba más dudas que esperanzas. ¿Un fichaje fallido? Así lo pensaban muchos. Pero este abril, la historia ha dado un giro de 180 grados y su nombre resuena con fuerza, incluso en la capital.
Luvumbo no solo jugó; destrozó la defensa merengue. Con una agilidad sorprendente y una velocidad asombrosa, hizo ver mal a dos gigantes como Rüdiger y Huijsen. No marcó ni asistió, pero su presencia fue fundamental para que el Mallorca se llevara tres puntos vitales en la lucha por la salvación.
Un plan bien ejecutado
El equipo tenía claro cómo aprovechar las fortalezas de sus jugadores. Muriqi dominaba los balones largos y Luvumbo corría como si le fuera la vida en ello. Mientras Muriqi luchaba con Rüdiger por el juego aéreo, Luvumbo se movía ágilmente entre Huijsen y Alexander-Arnold, ganando cada duelo casi sin esfuerzo. Fue un espectáculo.
Aquella crítica feroz hacia su fichaje parece lejana ahora. Recordemos que llegó cedido cuando las opciones se estaban agotando y los números de su etapa en Cagliari eran desalentadores: 12 partidos jugados sin marcar ni asistir. Ahora, esos tres millones de euros parecen una ganga.
Luvumbo le debe mucho a Martín Demichelis, quien supo verlo donde otros no lo hicieron. Con Jagoba Arrasate apenas tuvo oportunidades; sin embargo, bajo el mando de Demichelis ha encontrado su lugar indiscutible en el once inicial tras unas primeras semanas titubeantes.
Cambio radical: desde aquel debut fugaz ante Osasuna hasta hoy, su evolución es palpable. La afición pasó de cuestionar su calidad a corear su nombre tras cada jugada destacada durante el partido contra el Madrid.

