Estimado Andy Kohlberg, aunque no soy precisamente un ferviente seguidor del Mallorca, no puedo evitar sentirme atrapado por la historia de este club. La pasión que despierta en miles de aficionados en nuestra isla es innegable; para muchos, el Real Mallorca es más que un equipo: es parte de su identidad. Al final del día, esos hinchas con el rojo y negro en el pecho son los que sufren y celebran cada partido como si fuera una religión. Como dice nuestro himno: «el Mallorca és un sentiment».
La preocupación de los aficionados
En esta isla, todos sabemos lo que significa pertenecer a una peña mallorquinista. Sin embargo, hoy nos encontramos tristes y decepcionados. Y sí, quizás se pueda excusar a usted y sus socios en algunos aspectos, pero esa frustración también va dirigida hacia quienes reciben un buen sueldo para hacer rentable al club. La realidad es dura: no hay éxito sin inversión en talento.
Pensamos en cómo han llegado jugadores cuyo precio ya está rebajado; auténticas gangas que se encuentran al final de sus carreras o jóvenes sin experiencia contrastada. Pero, ¿con este enfoque realmente podemos aspirar a algo más? No se trata solo de mantenerse en la categoría; necesitamos construir un futuro sólido.
Cualquiera puede recordar las palabras de Johan Cruyff: «el dinero, en el césped y no en el banco». Y sí, miren cómo Barcelona o Madrid han sabido invertir inteligentemente para construir equipos competitivos. No pedimos que usted haga lo mismo; simplemente exigimos que quien esté al mando entienda lo que significa gestionar un club de fútbol.
No se trata solo de mejorar nuestras instalaciones o mantener cuentas equilibradas; los aficionados necesitan ver claridad y dirección respecto a las inversiones deportivas. Recientemente hemos visto cómo varios jugadores querían abandonar la plantilla; eso habla a las claras sobre la falta de autoridad y recursos frescos.
Es hora de reaccionar antes de que otros clubes aprovechen esta ventana invernal para reforzarse y nosotros quedemos atrás. La realidad nos abruma: si seguimos así, pronto podríamos hacernos la pregunta inquietante sobre por qué mantenemos un estadio UEFA cuando nuestro equipo lucha por salir del pozo.
Palmaremos si no actuamos ahora; Son Moix no puede ser comparado con grandes estadios europeos si nuestro equipo sigue en crisis. Por todo esto le insto a reflexionar sobre nuestra situación actual; porque aquí nos importa profundamente nuestro Mallorca.

