Definir al Mallorca de esta temporada es como intentar atrapar agua con las manos. Hay momentos en los que parece que pueden hacer algo interesante, pero cuando tienen la oportunidad de adelantarse, fallan goles fáciles que podrían cambiar el rumbo del partido. Esto fue exactamente lo que sucedió contra el Elche, donde se dejaron escapar la victoria por esa falta de puntería.
La confusión reinante
Y no solo eso, sino que cuando juegan mal, nos ponen a todos al borde de un ataque de nervios. ¿A qué están jugando? No queda claro si su estrategia es aprovechar las bandas, presionar alto o dejarse llevar. Muriqi sigue siendo una luz en medio de este caos, con sus 10 goles a cuestas; Virgili intenta romper líneas y Leo Román se convierte en el salvador del equipo en momentos críticos. Pero el resto… bueno, es otra historia.
Es frustrante ver cómo algunos jugadores clave como Darder o Torre no están aportando lo que se espera de ellos. Y ya estamos cansados del discurso repetido: “hay que hacerse fuertes en casa”, “si ganamos a rivales directos…” Es como un mantra vacío. La verdad es que da la impresión de que Arrasate repite alineaciones porque no confía en los suplentes y cuando mira al banquillo para hacer cambios, simplemente no ve opciones viables y termina haciendo cambios sin sentido.
No hay soluciones visibles ni un plan claro. ¿Qué nos queda? Mirar hacia el mercado invernal con esperanza, porque necesitamos un salvavidas urgentemente. Y ustedes, ¿qué opinan? La afición merece mucho más que esto.

