Aina Bauzá, la valiente regatista mallorquina, se encuentra en pleno corazón del Atlántico, disfrutando de un pequeño respiro gracias al sol y un viento que sopla a su favor. Pero no todo es calma; a lo lejos se avecina un frente que podría cambiar las reglas del juego en su travesía por la Ruta del Ron. Esta aventura no es solo una competición, sino también un desafío personal para Aina, quien se convierte en la primera española en navegar sola por estas aguas.
Un camino lleno de retos
La regatista ya ha recorrido el 20% de las impresionantes 3.542 millas náuticas que separan el puerto francés de Saint-Malo de su ansiada meta en Guadalupe. Sin embargo, la llegada de ese frente puede complicar las cosas no solo para ella, sino para toda la flota que compite en esta emocionante regata transoceánica, donde incluso leyendas como Javier Sansó han dejado huella.
A pesar de los desafíos iniciales —como tener que reducir la velocidad y lidiar con un problemilla en el spi— Aina disfruta de este momento intermedio tras salir el pasado domingo. Actualmente navega a bordo del Aina B. Ocean Racing, ocupando el puesto 35 entre los Class 40 mientras avanza a más de 5.200 kilómetros de su destino final.
El apoyo incondicional de Roca, AFTRANS, Balearic Helicopters y otros colaboradores ha sido fundamental para que Aina haya podido emprender esta travesía. Ahora le esperan horas intensas y llenas de incertidumbre ante ese cambio climático que podría impactar sus próximas decisiones y rendimiento. Este desafío no solo representa otra travesía atlántica; es una etapa crucial en su carrera deportiva después del exitoso test previo conocido como Transat Cafè l’Or.

