Bajo un sol abrasador, cuatro amigos de Artà estaban en la meta del Collado del Alguacil, con una misión clara: animar a su paisano Enric Mas. Guillem, Joan, Tomeu y Toni, esos valientes que no dudaron en escalar más de ocho kilómetros para ver ganar al ciclista mallorquín, aseguraban: “Hemos venido hasta aquí arriba para ver ganar a Enric”. Y aunque la caminata les llevó más de dos horas, cada paso valió la pena.
La pasión por el ciclismo no conoce límites
A pie de puerto en Güéjar Sierra, otros ‘artanencs’ y mallorquines optaron por disfrutar de la carrera desde uno de los tramos más impresionantes. Consciente de que el ascenso estaba reservado solo para autorizados y ciclistas, decidieron no llegar hasta la cima. Sin embargo, a lo largo del recorrido era imposible no notar las pintadas que llevaban el nombre de Artà y Enric Mas, así como pancartas y aficionados vistiendo el maillot del Movistar; todo ello formaba parte del escenario épico que se vivía esa jornada.
No solo los amigos de Enric estaban presentes en este emocionante evento. Desde La Calahorra también llegó una familia manacorense dispuesta a mostrar su apoyo al ciclista. Llorenç Sansó y Catalina Bassa junto a su hijo Llorenç aprovecharon que tenían familia cerca para acercarse al inicio de la penúltima etapa. Con gran emoción, comentaban: “No nos lo pensamos un segundo; cuando vimos que era posible venir rápido aquí, quisimos dar nuestro ánimo a Enric. Es un orgullo que un mallorquín esté a punto de ganar una carrera como La Vuelta”.
Así fue como toda Mallorca vibró al ritmo del ciclismo ese día; desde las cunetas se sintió el apoyo incondicional hacia un compatriota en plena lucha por alcanzar sus sueños.

