A veces, una decisión aparentemente sencilla puede transformar el destino de nuestras vidas. Este es el caso de Júlia Nadal y Ana Marqués, dos jóvenes taekwondistas que han crecido en el mundo del arte marcial desde que apenas podían hablar. Ana comenzó a los tres años y a los seis, Júlia se unió a la aventura, aunque al principio no estaba tan convencida de lanzarse a este universo tan exigente.
Hoy, ambas lucen sus medallas con orgullo y son reconocidas como auténticas joyas del Taekwondo balear. Con solo 12 y 13 años respectivamente, representan las últimas promesas que emergen de la legendaria cantera del gimnasio Chong-Ma en Palma. Este lugar, que según su dueño, Patricio Gómez, ha estado funcionando durante más de 55 años, es considerado el más antiguo de la ciudad. Junto a su socio Julio Martínez, Patricio dirige un equipo donde la camaradería es clave pero sin perder nunca ese toque competitivo que caracteriza a los verdaderos campeones.
El sudor como camino al éxito
Ana y Júlia están decididas a escalar lo más alto posible. Su dedicación es palpable; entrenan seis días a la semana y solo se permiten descansar los domingos. «Entrenamos de lunes a sábado», cuentan sonrientes mientras muestran con orgullo sus medallas colgadas al cuello. Julio Martínez enfatiza que formar parte del Chong-Ma significa estar siempre bajo presión: «Aquí te exigen ganar». No hay espacio para la mediocridad en lo que él describe como “el Barça o el Madrid” del Taekwondo.
Ana regresó recientemente de una competencia en los Países Bajos con un bronce bajo el kimono; aunque sabía que podía haber dado más. Esa autoexigencia la motiva constantemente a buscar nuevos retos. «No estaría aquí sin Julio ni Yura», confiesa refiriéndose a sus entrenadores, quienes han jugado un papel crucial en su desarrollo como deportista. En el Abierto de España logró colgarse una plata tras una intensa final contra una rival kazaja, lo cual no fue motivo para desanimarse; al contrario, fue un aprendizaje valioso: «Quiero ganar todo lo que se me ponga por delante y lo próximo es el Mundial cadete», asegura con determinación.
Por otro lado, Júlia también está dejando huella en el panorama nacional. Con solo 12 años ha logrado éxitos impresionantes gracias a su compromiso inquebrantable con este deporte. «Quiero dar las gracias a todos los que nos apoyan en este camino», dice con madurez sorprendente mientras recuerda cómo sus padres han sido fundamentales en su trayectoria. Este año se llevó el oro en el Abierto de España y un bronce en el Campeonato Nacional; ella también pone Mallorca en el mapa internacional del Taekwondo junto con Ana.

