La Fórmula 1 aterriza de nuevo en Austin este fin de semana, y con ella, Aston Martin se prepara para dejar atrás la amarga experiencia de Singapur. En esta ocasión, el ingeniero jefe de Honda F1, Shintaro Orihara, confía en que su equipo pueda mostrar una mejor cara. La presión está sobre los hombros del AMR26 y su motor Honda. ¿Serán capaces de resurgir como el ave fénix o se quedarán atrapados en la decepción?
Aprendiendo de los errores
Orihara ha sido claro al referirse a lo ocurrido en Marina Bay: «No había nada anormal» en la unidad que Alonso describió como «ridícula». Tras un análisis profundo, se llegó a la conclusión de que el problema principal estaba en el turbocompresor y sus retardos incómodos para los pilotos. “Intentamos gestionar ese ‘turbo lag’, pero nos costó”, confesaba Orihara, reconociendo que las peculiaridades del trazado no ayudaron.
Sin embargo, no todo está perdido. Han trabajado en ajustes significativos para mejorar la entrega de potencia y están ansiosos por ver cómo se comportan esos cambios este fin de semana. «Hemos aprendido de lo ocurrido», aseguraba con optimismo.
Por otro lado, Mike Krack, jefe de operaciones del equipo, también comparte esa visión esperanzadora: “Austin tiene sectores donde podemos ser competitivos”. Aunque reconoce que hay circuitos donde van a sufrir más, subraya la importancia de sacar el máximo provecho a cada vuelta.
Así que aquí estamos, esperando ver si Aston Martin logra superar sus obstáculos o si seguirán tirando a la basura oportunidades valiosas mientras luchan por recuperar su prestigio entre las grandes marcas.”

