Fernando Alonso llega a Singapur con una mezcla de emoción y determinación. En un momento donde su carrera parece tomar un nuevo impulso, el asturiano deja claro que no se trata del coche o del motor; hay algo más que puede llevarlo al podio. «Aquí se presenta una oportunidad», afirma mientras camina por el ‘paddock’, dejando entrever que todo depende de cómo se adapte a las características del circuito.
Una mirada crítica sobre el rendimiento
«En Sepang logramos puntos, pero seguimos lejos de lo que realmente queremos», confiesa Alonso con sinceridad. Reconoce que cada carrera es una batalla única y que hay circuitos donde puede luchar y otros en los que simplemente tendrá que conformarse. «Hay días buenos y otros no tanto, así que debemos maximizar esos fines de semana prometedores», añade con una pizca de optimismo.
A pesar de la presión, Fernando ha aprendido a aceptar los desafíos. «El coche es el mismo, pero el rendimiento varía enormemente según la pista», explica mientras reflexiona sobre la peculiaridad de los F1 híbridos actuales. Y aunque reconoce los problemas técnicos en Malasia, también valora la importancia de haber podido resolverlos durante la carrera.
Cuando se le pregunta sobre su motor ideal, si prefiere volver a aquellos V8 o V10 ruidosos y ligeros, él responde: «Debemos vivir el presente». Sin embargo, no olvida lo divertido que era pilotar aquellos coches míticos, aunque concede que la tecnología ha cambiado las reglas del juego.
A medida que se acerca el gran premio en Marina Bay, todos los ojos están puestos en Alonso y su Aston Martin. El futuro parece lleno de posibilidades… siempre y cuando logre aprovechar esa oportunidad en un circuito donde las rectas son menos frecuentes.

