El Rally de Cerdeña se ha convertido en el escenario de un auténtico espectáculo gracias a Oliver Solberg, quien ha sacudido el ambiente y dejado a todos boquiabiertos. Mientras que muchos pensaban que Elfyn Evans tenía el título prácticamente en el bolsillo, la realidad dio un giro inesperado este fin de semana. Mads Otsberg, un piloto con experiencia en este Mundial, lo resumía bien: «Ahora ve la medalla de oro cerca».
Un fin de semana lleno de sorpresas
Y es que todo cambió cuando Solberg, hijo del famoso Petter Solberg, decidió dejarse llevar por su instinto competitivo. Tras un inicio complicado marcado por un pinchazo, no solo recuperó terreno, sino que se lanzó al ataque con una determinación impresionante. En la segunda jornada, sus registros fueron simplemente espectaculares; se movió con agilidad por los tramos difíciles y encontró esas ventajas que solo los grandes saben aprovechar.
A medida que avanzaba la competición, Solberg no solo superó a los dos pilotos de Hyundai que lideraban inicialmente, sino que también se puso en primera posición. Si logra sumar los 35 puntos disponibles, podría hacer temblar las estructuras del Mundial y lograr su cuarta victoria en esta categoría. El mismo admitía: «No me preocupa. Si va bien el rally, el campeonato también».
Pero no todo está tan claro para Evans. Con 21 puntos de ventaja sobre Solberg y atascado en el quinto puesto, parece ser víctima del orden de salida y eso le complica las cosas más de lo esperado. Mientras él siente esa frustración –“No puedo hacer nada más”– su rival vuela tras él y cada tramo es un verdadero espectáculo donde la emoción está al límite.
La lucha sigue viva hasta el último día; así es como se vive el mundo del rally, donde cualquier cosa puede pasar y donde estamos todos enganchados esperando a ver quién se lleva finalmente la corona.

