La IndyCar se mueve al ritmo de Álex Palou, y lo hace con un paso firme tras su impresionante victoria en el GP de Nashville. Con 457 puntos en su haber, el piloto español ha conseguido casi dos carreras de ventaja sobre sus competidores, lo que le coloca en una posición privilegiada para alcanzar su quinto título en Estados Unidos, ¡y sería el cuarto consecutivo!
Tras la carrera, Palou recibió una guitarra Gibson, símbolo del triunfo en esta vibrante competición. Pero más allá del reconocimiento, lo realmente relevante es cómo se siente él ahora mismo. “Estoy disfrutando cada vuelta”, comentó con esa sonrisa que le caracteriza. Y no es para menos; con seis citas aún por delante y un colchón tan cómodo, parece que sólo una tormenta perfecta podría ponerle en apuros.
El camino hacia el título
A medida que avanza la temporada, los rivales empiezan a quedar atrás. El danés Christian Lundgaard, quien había mostrado un rendimiento sólido anteriormente, se ha desinflado al llegar a los óvalos y ya está a más de cien puntos de distancia. Así las cosas, solo quedan dos pilotos capaces de desafiar a Palou: David Malukas y Kyle Kirkwood. Sin embargo, ambos parecen necesitar un milagro para cambiar las tornas.
Malukas ocupa ahora el segundo puesto gracias a la caída de Kirkwood, quien no pudo convertir su pole position en un resultado destacable durante la carrera. La realidad es que Malukas aún busca su primera victoria en IndyCar mientras que Kirkwood cuenta ya con seis triunfos este año. ¿Puede alguien detener a Palou? Por ahora parece complicado.
Aunque queda mucho por recorrer hasta el final del campeonato, las esperanzas se centran sobre todo en Portland y Laguna Seca, circuitos donde Palou brilla especialmente. Con cada vuelta que pasa, sus rivales sienten la presión y saben que están ante un auténtico maestro al volante.

