En el reciente Gran Premio de Barcelona, los pilotos de Aston Martin dejaron entrever la tensión que se vive en el equipo. Fernando Alonso y Lance Stroll, a pesar de compartir garaje, tienen opiniones muy distintas sobre cuándo podrán ver las esperadas mejoras en su coche, el AMR26.
Tras la carrera, mientras Stroll comentaba que deberíamos tener paciencia porque «sólo quedan más fines de semana así» antes de que lleguen los ansiados cambios, Alonso parecía tener una perspectiva más pesimista. «Para las cinco próximas carreras no tenemos mejoras en el coche», confesó con un tono que reflejaba frustración. Esa cifra es nada menos que Austria, Silverstone, Spa, Hungría y Zandvoort. Así las cosas, parece que los aficionados tendrán que esperar hasta Italia en septiembre para ver algo realmente nuevo.
¿Qué está pasando realmente?
No es fácil hacer pronósticos cuando dentro del propio equipo hay mensajes tan contradictorios. Mientras Stroll espera novedades para el GP de Spa a mediados de julio, Alonso plantea un horizonte mucho más largo. En medio de esta incertidumbre, incluso Adrian Newey, reconocido ingeniero del sector, admitió en Mónaco que no podía dar fechas concretas para la gran evolución del coche.
Así estamos: con un ambiente cargado de expectativas y frustraciones a partes iguales. En definitiva, lo único claro es que tanto Alonso como Stroll esperan ansiosos ese salto cualitativo en su rendimiento. Sin embargo, por ahora sólo podemos seguir esperando… y cruzando los dedos.

