En el Gran Premio de Catalunya, Lewis Hamilton ha dejado claro que no está dispuesto a dar tregua. Con su primera victoria al volante de Ferrari después de 31 intentos, ha puesto fin a una sequía que perduraba desde que Carlos Sainz ganó en México en 2024. La Scudería ha recuperado la confianza y parece dispuesta a luchar por el campeonato.
Un regreso triunfal
La carrera empezó con un panorama complicado para los Mercedes, que veían cómo Hamilton avanzaba como un rayo. Un coche de seguridad virtual, provocado por la avería del coche de Alonso, le regaló la victoria, aunque a decir verdad, su ventaja era tan amplia que probablemente lo habría logrado de todas formas. Lewis está de vuelta, lleno de energía y con Ferrari a su lado, listo para desafiar lo imposible.
A pesar de haber sido superado en puntos por Antonelli durante varias carreras, ahora la renta es de 41 puntos. Pero hay toda una temporada por delante y cada punto cuenta. Hamilton demostró ser el mejor piloto en pista no solo por su increíble vuelta en clasificación sino también por cómo manejó la carrera con calma y astucia.
Con una agresividad volcánica, Hamilton logró reducir la distancia con los Mercedes durante su tercer stint; llegó a recuperar 20 segundos en solo ocho vueltas. Por otro lado, Sainz brilló al crear una estrategia perfecta para Ferrari con tres paradas bien ejecutadas. Mientras tanto, Mercedes se encontró atrapado entre dudas sobre cuándo dejar pasar a Antonelli y terminó siendo víctima de un problema mecánico.
El momento más emotivo llegó cuando Novak Djokovic, el famoso tenista, ondeó la bandera celebrando esta histórica victoria para Ferrari tras más de un año y medio sin triunfos. Fue un instante memorable que encapsuló el espíritu competitivo del deporte.

