En el Gran Premio de Barcelona, la emoción del circuito se vio empañada por un nuevo contratiempo para Lance Stroll. El piloto canadiense tuvo que abandonar la carrera después de completar solo seis giros, todo debido a una avería en la caja de cambios de su Aston Martin. Y lo curioso es que esta vez no podemos culpar a Honda.
Un problema conocido
Desde el inicio del invierno, el AMR26 ha mostrado signos preocupantes. La caja de cambios parece haber perdido el compás, desincronizándose especialmente con la energía eléctrica, lo que hace que el coche sea un auténtico quebradero de cabeza para conducir. Algunos dicen que la influencia del motor Honda puede ser parte del problema, pero muchos apuntan más bien a la transmisión recién fabricada por Aston Martin. Hasta ahora dependían de Mercedes para estas partes, y parece que este cambio no les ha salido nada bien.
En la vuelta seis, tras sufrir con los problemas mecánicos y sentir cómo su coche se volvía incontrolable, Stroll se vio obligado a entrar en boxes. Mientras tanto, Fernando Alonso aprovechaba la oportunidad y avanzaba posiciones con determinación. En medio del revuelo, Stroll dejó claro por radio: “No me importa una mi****”. Sin duda, sus palabras reflejan la frustración palpable en ese momento.
A medida que nos adentramos en esta temporada repleta de desafíos técnicos y expectativas altas, esperamos ver mejoras significativas antes del próximo gran premio en Hungría. Pero por ahora, el Aston Martin deja mucho que desear.

