El Gran Premio de Canadá se presenta complicado para Lance Stroll. Mientras otros pilotos como Fernando Alonso encuentran motivación y conexión con su monoplaza, el canadiense parece estar atrapado en un torbellino de dificultades. Clasificándose en un decepcionante 21º lugar, solo superando al Cadillac de Valtteri Bottas, Stroll llega a la carrera con un gran desafío por delante.
Un fin de semana para olvidar
Desde el comienzo del fin de semana, todo ha ido cuesta abajo para Stroll. Un problema en la suspensión durante el sprint lo obligó a arrancar desde atrás y su confianza se ha visto mermada. “En la clasificación no tenía la confianza con el coche por la falta de grip y me impidió empujar”, confesaba tras una jornada aciaga.
Aston Martin ha tomado decisiones drásticas ante esta situación crítica: han cambiado tanto la batería como la centralita del coche de Stroll, agotando así los recambios permitidos para toda la temporada. Esto significa que cada nuevo fallo será motivo automático de penalización, dejando al piloto aún más expuesto a los imprevistos que puede traer consigo una carrera llena de incertidumbres como esta.
Aunque el clima podría jugar a su favor si llega a llover, las expectativas son bajas y la presión es palpable. La afición espera más de él en su casa, pero hoy parece que las cartas están echadas. Con Alonso brillando en otro nivel y marcando diferencias abismales entre ellos, Stroll tiene mucho trabajo por delante si quiere revertir esta situación complicada.

