El Gran Premio de Canadá dejó a Ferrari con más preguntas que respuestas. Salieron de Miami con cierta esperanza gracias al ritmo inicial de Charles Leclerc, pero la dura realidad se hizo presente al estrellarse contra el muro de la Scuderia. Tras analizar la carrera, queda claro: no es solo un problema aerodinámico o falta de habilidad al volante; el verdadero inconveniente radica en la potencia del motor. El corazón de Maranello simplemente no da la talla frente a lo que ofrece Mercedes, y los ingenieros están trabajando a contrarreloj para cambiar las cosas.
La carta bajo la manga: el ADUO
La salvación podría venir bajo un nombre técnico: ADUO, o lo que es lo mismo, Oportunidades Adicionales de Desarrollo y Mejora. Esta ayuda que otorga la FIA permite a los fabricantes hacer ajustes si su déficit supera el 2% respecto al motor referencia. Según los expertos, el SF-26 tiene una desventaja entre 21 y 30 caballos de fuerza. Después del Gran Premio canadiense, será la Federación quien decida qué marcas pueden abrir sus motores.
Los ingenieros liderados por Enrico Gualtieri ya tienen lista una nueva cámara de combustión para mejorar el rendimiento en altas revoluciones, además de ajustar el turbocompresor para optimizar su eficacia. La meta es clara: reducir esa diferencia lo máximo posible.
Maranello no está dispuesto a perder tiempo. Aunque el ‘motor 2’ debutó en Florida, sus miradas están puestas en Bélgica (el 19 de julio) donde debería estrenarse la Unidad 3 con todas las mejoras del programa ADUO integradas. Mientras tanto, Fred Vasseur y su equipo tendrán que arreglárselas con lo que tienen.
El Mercedes W17 sigue siendo el modelo a seguir por su destacada actuación, mientras que McLaren y Red Bull parecen haber encontrado la clave del éxito mucho antes que Ferrari. Vasseur considera Miami como un ‘reinicio’ en su temporada, pero muchos sentimos que aún hay un gran potencial encerrado en ese coche.
Aunque Mónaco será clave antes de que cualquier motor marque realmente la diferencia, Montreal servirá como prueba definitiva para entender qué salió mal en Miami. Sin embargo, todos los ojos están puestos en Mónaco; allí es donde Leclerc debe brillar. Las calles del Principado pueden suavizar las carencias del motor si el talento del piloto y una carga aerodinámica bien ajustada son suficientes para mantener vivo el sueño del Cavallino Rampante. Es ahora o nunca si quieren evitar otro año más sin conquistar ningún título mundial.

