En el vibrante mundo del motociclismo, donde la adrenalina corre a raudales y cada curva cuenta, encontramos a Ángel Poyatos, un hombre que ha tejido conexiones esenciales en este universo. Desde la hermosa isla de Mallorca, ha sido pieza clave para muchos jóvenes pilotos que sueñan con alcanzar la gloria sobre dos ruedas. Y no es casualidad, porque Mallorca se ha convertido en una auténtica cuna del motociclismo, produciendo campeones que brillan no solo a nivel nacional, sino también internacional.
Un comienzo lleno de pasión y sacrificio
Poyatos nació en 1995 en Palma y desde muy pequeño se sumergió en el mundo de las motos gracias a su familia. Comenzó a competir a los cinco años, aunque reconoce que esos primeros pasos fueron complicados debido al elevado coste de este deporte. Sin embargo, celebra que hoy en día hay más escuelas apoyando a los pilotos noveles. Para él, tener un buen instructor marca la diferencia; “tener a alguien detrás facilita mucho el camino”, dice con sinceridad.
Tras una carrera como piloto que le llevó por montañas rusas emocionales y deportivas, Poyatos dio un giro inesperado hacia la enseñanza. Después de quince años buscando su lugar en competiciones nacionales e internacionales, decidió dar un paso al lado por razones económicas y comenzó una nueva etapa como entrenador. Aquí es donde realmente encuentra su pasión: “No hay grado académico para ser entrenador de motos; lo mejor es la experiencia”, afirma convencido.
A día de hoy, entrena a trece corredores locales e internacionales y ha creado vínculos importantes con talentos de países tan lejanos como Holanda, Australia o Nueva Zelanda. Entre sus pupilos destaca Collin Veijer, quien compite actualmente en Moto2 y tiene todo el potencial para luchar por el campeonato mundial.
Poyatos está especialmente orgulloso de sus logros hasta ahora; no solo enseña técnicas y estrategias sobre la moto, sino que también trabaja en fortalecer la confianza y habilidades de cada uno. Con pilotos como Fer Bujosa y Marco Tapia bajo su ala, siente que están marcando un camino emocionante hacia el futuro del motociclismo español.
Mirando hacia adelante, Ángel tiene claros sus objetivos: quiere ver cómo todos sus corredores progresan este año, mejorar resultados respecto al anterior y sentir esa satisfacción personal que sólo viene cuando se logra transmitir conocimiento. Porque al final del día, lo más importante no son solo las victorias o trofeos acumulados; es ver crecer a quienes tienen ese fuego dentro para conquistar las pistas del mundo.

