La penúltima etapa del Dakar 2026, que va de Al Henakiyah a Yanbu, nos ha dejado un sabor agridulce con la actuación de Lorenzo Fluxá. A pesar de los contratiempos, el mallorquín se enfrenta al desafío con valentía. Una avería en la rótula le costó nada menos que 50 puntos y lo alejó del top 10, pero eso no detuvo su espíritu luchador.
Un día lleno de desafíos
Hoy, su equipo recorrió unos 650 kilómetros repartidos en seis especiales: cuatro de regularidad y dos de navegación. La situación se complicó cuando Roma cruzó la línea de meta apenas sobre tres ruedas, con el tren delantero derecho completamente destrozado. En cuanto terminó la especial, el equipo Ford puso en marcha una operación contrarreloj impresionante. El Raptor de Romain Dumas fue desmantelado casi como si fuera un «hospital» para donar piezas al coche de Roma. Suspensión, piezas mecánicas… cada segundo contaba mientras realizaban ajustes improvisados.
Después de una hora intensa de trabajo frenético, parecía que todo estaba bajo control hasta que otro golpe vino inesperadamente. Roma se quedó sin combustible en medio del enlace y Laia Sanz tuvo que salir al rescate remolcándolo hasta la gasolinera más cercana. Cada minuto perdido era un riesgo más alto para llegar a tiempo; la presión aumentaba tanto dentro del ‘cockpit’ como en el resto del equipo. Sabían que todo ese esfuerzo podría esfumarse por un simple retraso.
Afortunadamente, Roma llegó a la entrada del vivac justo a tiempo, entregando su carné de ruta por unos pocos segundos. Exhausto y visiblemente emocionado, dejó escapar lágrimas tras haber superado una situación límite. Aunque enfrentaba una posible penalización de un minuto, lo esencial era que había llegado dentro del tiempo máximo y mantenido su segunda posición general en uno de los episodios más intensos que recordamos del Dakar moderno.

