En el emocionante mundo de la Fórmula 1, siempre hay lugar para las polémicas y las opiniones afiladas. Y no hay mejor ejemplo que Helmut Marko, el asesor ejecutivo de Red Bull Racing, quien a sus 81 años no se corta un pelo a la hora de juzgar a los nuevos talentos que asoman en el deporte. Esta vez, su objetivo ha sido Gabriel Bortoleto y Jack Doohan, dos jóvenes pilotos que han llegado con muchas expectativas pero que para Marko parecen no estar a la altura.
Las palabras duras de un veterano
Marko no ha tenido piedad al hablar sobre Bortoleto. “Lo clasificaría como un piloto B”, afirma sin titubear. Es cierto que el brasileño ha demostrado ser inteligente y ha ganado el campeonato de Fórmula 3, pero lo hizo con una victoria solitaria. Su capacidad para evitar problemas le da algunos puntos, pero Marko añade: “En Fórmula 2 solo logró dos victorias y aunque sabe manejar la estrategia, no le veo esa velocidad pura”. Este tipo de comentarios son difíciles de digerir, especialmente cuando uno ha trabajado duro por su oportunidad.
Y qué decir del caso de Jack Doohan, al que Marko despacha sin contemplaciones: “Es un C (categoría), no creo que complete la temporada”. ¡Vaya forma de entrar en la competición! Entre tanto juicio crítico, queda claro que para estos jóvenes pilotos cada carrera será una lucha por demostrar su valía ante los ojos del mundo.
Aunque hay quienes sí logran captar algo más de elogio en este mar de críticas. Oliver Bearman, debutante con Haas, se lleva algunas palmaditas en la espalda: “Es rapidísimo”, dice Marko. Pero ojo con los accidentes; asumir riesgos también tiene sus consecuencias.
En definitiva, mientras unos luchan por abrirse camino bajo una presión abrumadora, otros simplemente deben aprender a navegar entre las expectativas y las realidades del gran circo automovilístico. La F1 es un escenario implacable donde solo los más fuertes sobreviven.