Con solo 23 años, Ansu Fati parece haber vivido una vida entera en el mundo del fútbol. Desde que deslumbró en sus primeros pasos con el Barcelona, su camino ha estado plagado de altibajos, y las lesiones han sido unas fieles compañeras en su viaje. Hoy, se encuentra en Mónaco, dispuesto a iniciar otra vez ese camino hacia la grandeza.
Su primera temporada en el Principado no fue fácil; sufrió tres lesiones que lo mantuvieron alejado del campo durante casi dos meses. A pesar de eso, logró marcar 12 goles en apenas 30 partidos, una cifra que le valió al Mónaco la opción de compra de 11 millones de euros establecida por el Barça. Ahora es oficialmente parte del equipo hasta 2030.
Afrontando nuevos desafíos
“Dejar Barcelona no fue un paseo”, confiesa Ansu. “Pero aquí tengo todo lo que necesito para seguir creciendo”. Sin embargo, su regreso al fútbol ha sido complicado. Una lesión en el gemelo le obligó a esperar más de lo esperado para hacer su debut esta temporada. Finalmente, tras varias semanas fuera, volvió a pisar el campo: primero como suplente contra el Toulouse y luego como titular ante el CSKA Sofía donde marcó un gol crucial.
“Daría todo por no volver a lesionarme nunca más”, asegura con un tono sincero y esperanzador. Trabaja cada día para minimizar los riesgos y sueña con dejar atrás esas pesadillas físicas que lo han acechado.
El entrenador del Mónaco, Filipe Luís, está contento con su vuelta pero sabe que necesita más tiempo para pulir su juego. “Es extremadamente talentoso y peligroso cerca del área rival”, dice sobre él mientras trata de adaptarlo mejor al juego del equipo.
Ansu también tiene claro cuál es su objetivo: “Quiero regresar a la Selección”. Y aunque ahora enfrenta una dura competencia en ataque entre compañeros como Minamino o Balogun, sigue trabajando duro porque sabe que cada pequeño paso cuenta en este eterno ‘volver a empezar’.

