El ambiente en Lovaina estaba cargado de emociones tras el pitido final. Pellegrino Matarazzo, técnico de la Real Sociedad, no pudo ocultar su desánimo después del empate 1-1 ante el USG. Con una actuación que, a su juicio, merecía más, dejó claro que perder dos puntos al final duele y mucho.
Un partido lleno de matices
“No sienta bien encajar un gol a balón parado cuando vas ganando”, decía Matarazzo con sinceridad, reflejando la frustración de quien ve cómo se escapan oportunidades valiosas. A pesar de que su equipo había jugado un buen encuentro y se había adelantado 0-1 hasta casi el final, el destino les jugó una mala pasada. “Hoy nos enfrentamos a un buen rival”, continuó Matarazzo, “y aunque hemos visto cosas positivas que podemos llevarnos para adelante, solo sumamos un punto”.
El técnico también analizó lo ocurrido en el terreno de juego. Reconoció que su equipo estuvo más sólido en la segunda parte pero aún así faltó precisión y velocidad al mover la pelota. “Nos sentíamos bien al descanso y sabíamos que teníamos que seguir luchando”, confesó. Pero las cosas no fueron tan simples; la presión alta fue uno de los temas a corregir durante el descanso.
Matarazzo apuntó lo crucial que es adaptarse rápido a las circunstancias del juego: “No supimos reaccionar a tiempo ante su línea defensiva”. Esa falta de ajuste le costó caro a su equipo y eso es algo que sabe bien: “Cada partido es vital y estamos bajo presión para rendir si queremos alcanzar nuestros objetivos”. Sin embargo, él sigue siendo optimista: “La próxima semana queremos ganar en Oslo”.

