En el corazón de Orriols, donde la pasión por el fútbol se respira en cada rincón, el Levante ha vuelto a demostrar que juega con más que solo pies. Este lunes, ante un Sevilla que venía dispuesto a llevarse los tres puntos, los granotas supieron sacar pecho y pelear hasta el final.
Aunque el encuentro no comenzó fácil y los valencianos se vieron por detrás en dos ocasiones, jamás se rindieron. La afición, esa marea grandota que nunca deja de alentar, fue un pilar fundamental. Con cada grito desde las gradas, lograron infundir fuerza en sus jugadores para seguir luchando. Al final, el 3-3 dejó claro que el equipo tiene garra y mucha personalidad.
Una racha impresionante
Esta temporada en casa ha sido una montaña rusa de emociones. En Orriols han vivido momentos vibrantes: desde una victoria aplastante contra el Real Betis (5-0) hasta un emocionante empate frente al Barcelona (3-3). En total, desde la llegada del entrenador Luís Castro en enero, han disputado quince partidos como locales y han puntuado en doce de ellos. Esto no solo es estadística; es la esencia del Levante aferrándose a su sueño de permanecer en Primera.
Así que cuando vemos a este equipo luchar con todas sus fuerzas, es difícil no sentirse parte de esta historia colectiva. Los granotas siguen mostrando que con unidad y esfuerzo todo es posible.

