El ambiente en Valdebebas se respiraba tenso. Con el regreso del Real Madrid a la competición tras el parón internacional, José Mourinho compareció ante los medios, dispuesto a dar la cara por sus jugadores. En un momento donde Kylian Mbappé se encuentra en el ojo del huracán y el Bernabéu parece ser un auténtico termómetro de la paciencia madridista, el técnico portugués dejó claro que no está dispuesto a dejar que las críticas afecten al equipo.
Una defensa contundente
«Si pasan cosas con Mbappé y hay pitidos, eso será una victoria para vosotros», comentó Mourinho, visiblemente molesto con lo que considera una caza de brujas hacia su jugador. Reflexionó sobre las numerosas situaciones complicadas en el mundo del fútbol que deberían acaparar más atención mediática pero que, inexplicablemente, no lo hacen. «El Madrid es el Madrid y siempre hay algo de qué hablar», añadió con ironía.
Mourinho también destacó cómo la presión mediática puede distorsionar la realidad. Calificó algunas de las críticas como ridículas y defendió la profesionalidad de sus jugadores durante este complicado periodo. «Un futbolista es un ser humano y puede equivocarse», recordó, haciendo hincapié en que todos han estado trabajando arduamente para mantenerse en forma.
A medida que avanzaba la rueda de prensa, Mourinho se mostró comprensivo con los sentimientos de los aficionados. «Entiendo que algunos estén molestos con Mbappé», dijo al respecto, aunque recalcó que espera justicia por parte del público: «Ser justo es ser inteligente; hay que leer entre líneas».
En cuanto a otros temas del equipo, Mourinho confirmó que Fede Valverde aún es duda para el próximo partido y mencionó la importancia de encontrar estrategias adecuadas para ayudar a los jugadores a regresar a su mejor nivel. Sin embargo, dejó claro algo fundamental: «Los jugadores deben cumplir con sus obligaciones o no tendrán lugar en este club».

