La tensión está en el aire. La Premier League mira con recelo lo que podría ser una inusitada intromisión política en las sanciones que se avecinan para el Manchester City. Y es que, tras conocerse la culpabilidad del club en un escándalo de irregularidades financieras, algunos clubes no pueden evitar sentir inquietud ante los comentarios del gobierno británico.
El primer ministro y exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, ha levantado ampollas. Al reconocer que el fondo de inversión de Abu Dhabi ha aportado mucho a la ciudad desde su llegada hace más de una década, sus palabras sonaron como un grito de alerta: “sería muy preocupante que los dueños decidieran marcharse”. Esta declaración hizo sonar las alarmas en varios clubes, obligando a un portavoz de Downing Street a salir al paso y recordar que “nadie está por encima de la ley”. En otras palabras, si el City es culpable tras la apelación, tendrán que hacer frente a las consecuencias.
Tensión en los pasillos de la liga
No sólo Burnham ha alzado la voz. La diputada conservadora Kemi Badenoch también quiere transparencia y ha pedido al gobierno británico que haga públicos todos los detalles sobre las reuniones entre el Primer Ministro y los altos mandos del Manchester City. La sombra de la presión política se cierne sobre este asunto delicado.
A todo esto se suma la preocupación generalizada entre los clubes. Los rumores sobre posibles amenazas desde Emiratos Árabes Unidos -que podrían reducir su inversión en Reino Unido dependiendo del resultado final- añaden más leña al fuego. Según diversas fuentes, muchos han calificado los comentarios del Primer Ministro como “raros” e incluso “torpes”. Con un veredicto pendiente por parte de una comisión independiente, el futuro del City se vislumbra incierto mientras seguimos expectantes ante lo que pueda pasar antes de finalizar esta temporada.

