En un partido que quedará grabado en la memoria de los aficionados, Inglaterra desató su furia futbolística contra Croacia, aplastando al equipo local con un abultado 0-7. Jude Bellingham, el joven mediapunta del Real Madrid, se erigió como el gran protagonista de la noche al anotar un gol y repartir tres asistencias. Este encuentro no solo marcó la mayor derrota en la historia del fútbol croata, sino que también consolidó a Bellingham como uno de los mejores jugadores del mundo desde aquel Mundial tan memorable.
Un espectáculo inolvidable
El ambiente antes del partido prometía ser algo desolador debido a una sanción que dejaba las gradas vacías. Pero la federación croata encontró una forma ingeniosa de llevar hasta 6.000 niños al estadio, lo que aportó algo de color a la jornada. La afición inglesa también hizo acto de presencia, aunque en menor medida. Desde el primer minuto, quedó claro que Inglaterra venía decidida a hacer historia.
A pesar de algunos cambios en el once inicial croata, incluido Luka Modric junto a Kovacic en el centro del campo, Croacia no pudo contener el ímpetu inglés. Desde el primer gol marcado por Kane apenas siete minutos después del inicio, se sintió que era solo cuestión de tiempo para que llegara otra goleada. Bellingham mostró su calidad al habilitar jugadas clave y marcar el segundo tanto antes de que se cumplieran los 21 minutos.
A medida que avanzaba el encuentro, Inglaterra dominaba cada rincón del campo mientras Croacia trataba de sobrevivir ante tal torrente ofensivo. Sin embargo, incluso cuando parecía que podían reengancharse tras un par de intentos fallidos por parte de Kovacic, fue Bellingham quien cerró la primera mitad con otro gol espectacular para dejar el marcador en 0-4.
La segunda parte comenzó igual: más goles y más espectáculo. Kane volvió a marcar y dejó claro que había venido a poner su sello personal en este encuentro histórico. La presión ejercida por los ingleses dejaba sin opciones a los croatas y culminó con un sexto tanto firmado por Saka tras un brillante pase de Kane.
Inglaterra no levantó el pie del acelerador; incluso cuando Saka tuvo una oportunidad clara para completar su ‘hat-trick’, fue Morgan Rogers quien selló la tarde añadiendo otro gol al marcador final. En definitiva, Inglaterra se convirtió en un titán imparable y Croacia tuvo suerte de salir con solo siete goles en contra.

