La historia de Edin Dzeko con la selección de Bosnia y Herzegovina llegó a su fin. Con 40 años y una trayectoria llena de éxitos, el delantero del Schalke se despidió anoche en un partido que quedó marcado por un 1-1 contra Suecia. Aunque la despedida fue emotiva, no estuvo exenta de tristeza; el gol del sueco Gyokeres echó un jarro de agua fría a la fiesta que se esperaba para celebrar al mejor jugador que ha visto este país.
Dzeko salió del campo en el minuto 61, dejando atrás 152 partidos con su selección y 73 goles que resonarán por siempre en la memoria colectiva bosnia. Fue un momento cargado de emociones cuando los aficionados, desde los edificios colindantes al estadio, le rindieron homenaje con fuegos artificiales y cánticos que vibraban en el aire.
Un adiós lleno de recuerdos
A pesar de su despedida sin goles -una verdadera lástima después de que le anularan uno justo antes del descanso-, Dzeko dejó una huella imborrable. Su debut fue en junio de 2007 y desde entonces ha sido una figura clave para el equipo, participando incluso en las Copas del Mundo de 2014 y 2026. Pero como todo lo bueno llega a su fin, él mismo reconoció que es hora de cerrar este capítulo.
En ese último encuentro, el ambiente era electrizante. Los hinchas apoyaron a su estrella hasta el final; incluso cuando el marcador mostraba un preocupante 0-1, cada pase o jugada era recibida con aplausos cálidos. En el minuto 63, cuando dejó su lugar a Tabakovic, se sintió que algo grande se iba con él. Después del pitido final, la ovación siguió resonando mientras sus compañeros lo rodeaban para rendirle tributo.

