En el mundo del fútbol, los sueños pueden desvanecerse en un instante. Eso es lo que siente el CD Badajoz, un club que ha decidido no quedarse de brazos cruzados y ha presentado una demanda ante la FIFA. ¿La razón? Una suspensión que, según ellos, les costó el tan ansiado ascenso directo.
Todo comenzó a principios de la temporada 2025-26, cuando la FIFA prohibió al club inscribir nuevos jugadores. El Badajoz recibió el 3 de septiembre de 2025 una solicitud para presentar nueve documentos cruciales. Aunque el club se movió rápido y entregó toda la documentación en menos de 24 horas, la FIFA no levantó la suspensión a tiempo. Resultado: su primer partido se convirtió en un fiasco por incomparecencia.
Afectados más allá del campo
Pero esta historia no termina ahí. La suspensión también golpeó duro a su cantera; alrededor de 400 jóvenes jugadores, incluyendo a 335 menores de 15 años, se vieron atrapados en este lío administrativo. A pesar de que el bloqueo fue levantado poco después, las consecuencias ya estaban hechas. Para colmo, el Badajoz terminó perdiendo tres puntos valiosos que resultaron decisivos en su clasificación final.
Imagina ser parte de este equipo que acaba empatado con el Don Benito, ambos con 71 puntos, pero ellos logrando el ascenso por un simple ‘goal average’. El Badajoz sostiene que sin esa pérdida habría terminado con 74 puntos y habría sido campeón directo. Al final, aunque logró ascender tras unos playoffs agotadores, se siente como si le hubieran robado algo grande.
Además, hay otra sombra acechando: los vínculos familiares entre César Chaparro Yedro -el responsable del área de Registro de Jugadores- y el Don Benito. Este hecho ha avivado las llamas del escepticismo y plantean si hubo favoritismos ocultos.
Con todo esto sobre la mesa, el Badajoz reclama entre 4 y 8 millones de dólares por daños económicos y reputacionales. No buscan cambiar lo que ya ocurrió en la tabla clasificatoria; simplemente quieren justicia por lo vivido.

