La emoción está en el aire, y es que el Rayo Vallecano no cesa en su empeño por tener todo listo para jugar de nuevo en su querido estadio de Vallecas. Los operarios están a pie de campo, cuidando cada centímetro del césped, mientras el equipo aguarda con ansias el partido contra el Espanyol del próximo 15 de septiembre. Aunque hay un pequeño obstáculo: la Comunidad de Madrid aún no ha dado el visto bueno necesario.
Expectativas y realidades
El día 12, los chicos viajarán al Bernabéu, pero lo que realmente nos quita el sueño es ese encuentro en casa. Beñat San José lo ha dejado claro: «Somos un equipo muy completo y tenemos que demostrarlo». Sin embargo, no todos en la plantilla comparten esta misma ilusión; algunos temen que las circunstancias les obliguen a jugar nuevamente en Butarque. Y es que la situación con las autoridades sigue siendo un tira y afloja constante.
Ayer, la tensión subió un peldaño más cuando el Rayo presentó un recurso al CSD para intentar revertir la extinción cautelar de su concesión. Mientras tanto, Leganés hizo oír su voz: su alcalde anunció que cobrarán entre 50.000 y 60.000 euros por cada partido jugado en Butarque, una cantidad nada despreciable destinada a servicios públicos.
Pese a todo esto, estamos deseando ver al Rayo contra el Athletic Club el 10 de octubre; esperemos que sea en Vallecas y no tengamos sorpresas desagradables antes del esperado duelo ante los pericos.

