La jornada no comenzó mal para el Celta. Iago Aspas, en su despedida, logró marcar un gol que hizo soñar a los aficionados. Sin embargo, la realidad se torció rápidamente en el encuentro contra Osasuna. El técnico Claudio Giráldez, tras la primera derrota de la temporada, no pudo ocultar su frustración. «La expulsión es una decisión fundamental en el partido», afirmaba con voz entrecortada mientras analizaba lo ocurrido.
Una decisión que dolió
Aquel momento clave llegó cuando el VAR decidió intervenir y avisar al árbitro sobre una acción que generó controversia. Giráldez expresó: «Él ha decidido, después de ver repetidas veces la jugada, que era roja. Hay que aceptarlo y respetarlo». Pero no podía evitar sentirse molesto: «Es una decisión fundamental que cambió todo; más allá del penalti de Galán, eso nos acabó de matar».
El técnico también fue crítico con sus jugadores: «Hemos defendido muy mal la situación del 1-1 y eso me enfada. Estábamos en superioridad numérica en el área y perdimos la marca en el segundo palo». Con evidente decepción, añadía: «Se nos han ido puntos sin entender cómo».
A pesar de esto, Giráldez rescató algo positivo: “Los últimos 20-25 minutos fueron nuestros”. Se sentía satisfecho con cómo había reaccionado su equipo pese a estar con uno menos. “Controlamos bien los primeros 45 minutos”, reconocía con un atisbo de esperanza.
En cuanto a las decisiones dentro del club, mantuvo su postura firme pero tranquila: “No creo que mi rueda de prensa influya en las decisiones del club”. Su compromiso se siente fuerte; está feliz en Vigo y tiene claro que Javi Rueda es un jugador importante para ellos.

