La historia entre Ousmane Dembélé y Luis Enrique es como una montaña rusa. Por un lado, el francés le debe mucho al asturiano, quien transformó su carrera hasta hacerlo campeón del Balón de Oro en 2025. Pero, como suele pasar en el deporte, la tensión también asoma por ahí de vez en cuando. Y este fin de semana, esa tensión se hizo palpable en el vestuario del Roazhon Park.
El PSG, que no había podido jugar en casa debido al mal estado del campo, se encontraba con un 2-0 adverso ante el Rennes. En ese momento crítico, Luis Enrique decidió hacer cambios drásticos: no solo sacó a Kvaratskhelia sino también a Dembélé, quien dejó su puesto para dar paso a Ferran Torres. ¿El resultado? Un empate gracias a un doblete del nuevo fichaje.
Tensión y entendimiento
Después del partido, la situación fue tensa. Según los rumores que han salido a la luz gracias a L’Équipe, Dembélé fue el último en subir al autobús porque esperó a Luis Enrique para hablar. Fue una conversación que empezó algo fría pero acabó encontrando un punto de acuerdo. En medio de esta vorágine futbolística y con poco tiempo tras el Mundial, decidieron extender las vacaciones de Ousmane; así que no estará disponible para enfrentar al Lille este fin de semana.
Luis Enrique dejó claro su enfoque: «El fútbol es así. No hemos ganado nada aún y si te acomodas piensas que ya lo tienes todo hecho». Con sus palabras resuena la necesidad de demostrar día a día lo que valemos; algo que Dembélé parece haber interiorizado tras este episodio.

