La Base Aragonesa fue el escenario donde el Huesca se despachó a gusto frente al Andorra, equipo que supuestamente debería haber sido un reto mayor. El resultado final, 4-0, dejó claro que los oscenses no estaban para bromas y decidieron mostrar su mejor cara desde el primer minuto. Con Gerard Piqué observando desde la grada, el Huesca demostró que no tenía nada que ver con la imagen del Real Zaragoza que había visto días atrás.
Un festín de goles y confianza
Víctor García fue el encargado de abrir la lata con un potente zurdazo desde fuera del área que hizo vibrar a los aficionados. La alegría pudo ser aún mayor si un gol de Tresaco, aparentemente válido, no hubiera sido anulado por el árbitro. Pero eso no detuvo a los locales; continuaron atacando con ganas, mientras que el Andorra apenas conseguía crear peligro con disparos aislados de Solozábal y Quintana.
A medida que avanzaba la segunda parte, quedó claro que el dominio del Huesca era absoluto. Diego Gómez empezó a inquietar a Ratti y pronto llegó el segundo gol: Tresaco robó un balón y asistió a Luismi para aumentar las distancias. En los últimos quince minutos del partido, lo que parecía una victoria cómoda se convirtió en una goleada memorable. Un autogol de Solozábal y otro penalti transformado por Osan sellaron la victoria ante un Andorra visiblemente desanimado.
A pesar del tropiezo contra el Logroñés en su anterior encuentro, este triunfo es un bálsamo para los hombres de Jardiel, quienes recuperan la confianza necesaria antes de enfrentar nuevos desafíos. Por otro lado, el Andorra tuvo su momento feliz en Zaragoza, pero hoy se quedó sin sonrisa.

